SOBRINOS DE NICOLÁS MADURO FUERON SENTENCIADOS POR NARCOTRÁFICO

MADURO

NUEVA YORK. En noviembre de 2015 dos sobrinos del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, fueron detenidos por agentes de la Administración para el Control de Drogas (DEA) cuando intentaban introducir 800 kilos de cocaína en Estados Unidos. Un año más tarde fueron declarados culpables por un tribunal, pero su sentencia se supo apenas hace unas horas: 18 años en prisión.

Efraín Antonio Campos Flores y Franqui Francisco Flores de Freitas, ambos sobrinos de la esposa de Maduro, Cilia Flores, deberán cumplir la condena entera entre rejas, sin posibilidad de libertad condicional, si bien se les computa como tiempo servido los dos años que ya llevan privados de libertad. Deberán además pagar una multa de $50.000 dólares.

 

La condena es sustancialmente menor a los 30 años solicitados por el fiscal.

La fijación del tiempo de condena se había demorado por aplazamientos solicitados por la defensa. Cumplirán la condena, que en cualquier caso la defensa plantea recurrir, en una prisión de Florida.

La pena fue impuesta por un juez de la Corte del Distrito Sur de Nueva York, un juzgado federal con sede en Manhattan, en cuyas dependencias ambos se encontraban encarcelados desde su detención a finales de 2015. Esta se produjo en Haití durante una operación encubierta de la DEA, la agencia antinarcóticos estadounidense, y desde allí fueron trasladados inmediatamente a Nueva York, gracias al acuerdo de extradición súbita que existe entre EE.UU. y Haití.

Durante el proceso se conoció que Campos, que es ahijado del matrimonio presidencial venezolano, en cuyo hogar creció, y su primo Flores explicaban que tenían acceso a droga producida por las FARC, la guerrilla colombiana, y daban a entender que llevaban tiempo metidos en el narcotráfico. En las grabaciones, Campo dijo que parte de las ganancias eran para las necesidades electorales de su tía, pues en poco tiempo iban a celebrarse elecciones legislativas en Venezuela.

 

Campo y Flores han contado con una defensa cuyo elevado costo ha sido pagado por Wilmer Ruperti, un empresario venezolano que fue favorecido por Hugo Chávez. Hasta el final la defensa se centró en intentar desprestigiar a los testigos y negar la validez de las pruebas obtenidas por estos. También insistió en que Campos y Flores eran jóvenes que tuvieron una infancia sin apenas oportunidades y que la operación había sido una encerrona de la DEA, que finalmente había secuestrado a los dos primos para trasladarlos a Nueva York. / Con información de ABC Internacional.