ESTE BARRIO CERCANO A LA CASA BLANCA VIVE CON TEMOR A ESTE GRUPO CRIMINAL

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WASHINGTON. | “La gente aquí vive con miedo”, esto es lo que ha confesado Abigail Bautista, una guatemalteca, madre de cinco hijos, en un extenso reportaje publicado por The Washington Post sobre la presencia de miembros de la pandilla MS-13 en Langley Park, una comunidad que se encuentra nada menos que a siete millas de la Casa Blanca.

 

A partir de ese día, Bautista ha tenido que pagarles a los jóvenes delincuentes de la Mara Salvatrucha con cierta regularidad si quiere mantener su pequeño carro de ventas.

Por su propia condición de indocumentada, a esta mujer ni siquiera le pasó por la cabeza recurrir a la policía, por temor a que sus datos cayeran en manos de los Servicios Migratorios. La sombra de la deportación era más fuerte, pues, que la presencia de pandillas en su barrio.

 

“Aquí, hay reglas”, dice que le dijo uno de sus extorsionadores. Entonces esta vendedora ambulante empezó a pagarles.

Esta es una realidad en la mayoría de las grandes ciudades de Estados Unidos. Boston, Virginia y Houston fueron los últimos escenarios de una serie de macabros asesinatos perpetrados por la MS-13, un grupo cuya aniquilación se encuentra dentro de los principales intereses de la actual administración republicana.

Sin embargo, dice el diario capitalino, el discurso enfático de Trump ha ignorado que la mayoría de las víctimas de esta peligrosa pandilla no son estadounidenses, sino inmigrantes indocumentados; y que, además de las muertes, un daño silencioso se ha extendido por no pocos barrios del país: el de la extorsión y la intimidación.

 

Las operaciones de este grupo en Langley Park varían de oportunistas a organizadas. Los miembros siembran el terror con asaltos aleatorios a los residentes y ataques organizados contra sus rivales. Además, el grupo administra burdeles y operaciones de extorsión, cuyos ingresos se envían a líderes encarcelados en el extranjero. / Con información de Telemundo Noticias